A inicios de 1987,
John Huston, a sus 80 años, sabía que iba a morir. Cubierto de tubos para poder respirar, incapaz de moverse de su silla de ruedas, hablando con los actores por un micrófono, era perfectamente consciente de que su adaptación de 'Dublineses' sería su testamento hacia el mundo, su visión final de la vida cuando estaba ya acercándose al mismo borde del barranco. Uno a uno, todos nos convertimos en sombras. Un último plano del cielo. Un recuerdo eterno. No es el único ejemplo de un artista queriendo despedirse de su público, desde luego, pero es inevitable que sea el primero que se venga a la mente. Al menos, hasta el fallecimiento de
Val Kilmer hace un par de días.
En 2015,
Val Kilmer fue diagnosticado con cáncer después de perder la voz antes de una finción de la obra 'Mark Twain'. Como consecuencia de las operaciones que le hicieron en la tráquea, perdió la voz casi por completo, e instaló un dispositivo eléctrico que le permitía hablar con un tono mecánico y monocorde. Eso no le impidió seguir actuando a lo largo de los años en filmes bastante olvidables como 'El muñeco de nieve' o 'Más allá de la ley'.
Viendo que su caché bajaba y que su salud empeoraba, Kilmer decidió despedirse de los espectadores con su documental 'Val', donde mostraba su lado más humilde, doloroso y humano.